Segunda Parte: Plantando Semillas de Fe: La Gran Comisión como Práctica Fundamental en la Iglesia Contemporánea
- ryanjoel12
- Mar 12
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Durante mis estudios de Doctorado en Teología y Apologética en la Universidad Liberty de Lynchburg, Virginia, participamos en un foro acerca de los factores comunes en las tendencias a la baja de las iglesias. Un artículo a nivel doctoral enfatizaba que hay patrones o modelos que se repiten. Al analizar las causas del declive, una verdad ineludible se hizo presente, una que el sabio Salomón articuló hace milenios: "¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay nuevo debajo del sol" (Eclesiastés 1:9).
Es decir, la historia se repite: los imperios suben y caen, hay tiempos de paz y de guerra, y los problemas que nos parecen "nuevos" a menudo son solo una nueva versión de los problemas del pasado. Esta revelación es, a la vez, inquietante y esclarecedora. Los desafíos que enfrenta la Convención Bautista del Sur (SBC) y otras denominaciones no son una crisis moderna sin precedentes. Son, en realidad, los mismos patrones de decadencia espiritual que han afectado al pueblo de Dios a lo largo de la historia. Son los mismos males que llevaron a que las vibrantes iglesias del Apocalipsis —Éfeso, Esmirna, Pérgamo— sean hoy solo ruinas arqueológicas.
A pesar de que no existe una solución única que se pueda aplicar a todas las iglesias, sí existen tendencias visibles y claras que nos llaman a una renovación de mente y espíritu.
Leah J. Hileman describe estos factores de declive de la siguiente manera:
1. El Problema: "Permiten que las personas sirvan en los mismos roles sin interrupción, sin hacer nunca espacio para el liderazgo emergente de entre los jóvenes o los recién convertidos" (Hileman).
• Mi Observación:Esto contradice el modelo apostólico de multiplicación. Pablo no se aferró al control de las iglesias que fundó; su misión era "capacitar a los santos para la obra del ministerio" (Efesios 4:12). Encomendó a Timoteo y a Tito la tarea de levantar líderes locales ("ancianos en cada ciudad", Tito 1:5). Un liderazgo que no se reproduce, se estanca y muere. La salud de la iglesia no se mide por la permanencia de sus líderes, sino por su capacidad para formar a la siguiente generación. Debemos fomentar y apoyar a los nuevos líderes que se levantan. Muchos líderes legalistas, a quienes se les dio una oportunidad hace más de 20 o 30 años, hoy siguen aferrados al poder, fomentando un ambiente hostil.
2. El Problema: "Permanecen apegados a los edificios y terrenos históricos, hasta el punto en que se gasta más dinero de los diezmos de los fieles en el mantenimiento de las instalaciones que en misiones, obra social y evangelismo" (Hileman).
• Mi Observación:Jesús purificó el templo porque se había convertido en un "mercado" (Juan 2:16), un fin en sí mismo, en lugar de un medio para la gloria de Dios. La iglesia primitiva no tenía edificios; se reunía "en las casas" (Hechos 2:46). Su prioridad no era la infraestructura, sino la Gran Comisión. El diezmo es para la expansión del Reino, no primariamente para la conservación de ladrillos. Somos el templo del Espíritu Santo (1 Corintios 6:19); el edificio es solo una herramienta.
3. El Problema: "Pierden de vista la unidad dentro de la comunidad, la rendición de cuentas y adoptan la actitud mundana de 'cada quien a lo suyo'.' Esto lleva a que los miembros carezcan de sentido de pertenencia e invita a que el pecado secreto no confesado ocurra y crezca como un cáncer dentro del Cuerpo de Cristo" (Hileman).
• Mi Observación:Esto es un ataque directo a la oración de Cristo: "que todos sean uno... para que el mundo crea" (Juan 17:21). La unidad no es una opción, es nuestro testimonio más poderoso. La falta de rendición de cuentas permite que el "pecado secreto crezca como un cáncer", tal como Pablo advirtió a la iglesia de Corinto sobre la levadura que leuda toda la masa (1 Corintios 5:6). Una comunidad sin interdependencia y sin corrección mutua deja de ser un cuerpo para convertirse en un club de individuos.
4. El Problema: "Hacen programas por el simple hecho de hacerlos, olvidando que un programa exitoso no es el fin, sino simplemente el medio..." (Hileman).
• Mi Observación:Este fue el error de Marta. Estaba "afanada y turbada con muchas tareas" (Lucas 10:41), mientras que María escogió la "buena parte": estar con Jesús. Los programas deben servir a un único doble propósito: reconciliar a los perdidos con el Salvador y a los hallados entre sí. Si un programa no cumple con esto, es solo "ruido y metal que resuena" (1 Corintios 13:1). El éxito ministerial no se mide por un calendario lleno, sino por vidas transformadas.
5. El Problema: "Acumulan bienes y recursos con puño cerrado en lugar de sembrar generosamente... ¿Cuántas iglesias tienen más dinero en su fondo para 'emergencias'... del que gastan apoyando a misioneros o plantando nuevas iglesias?" (Hileman).
• Mi Observación:Jesús contó la parábola del rico insensato, cuyo plan era "derribar mis graneros y edificarlos más grandes" (Lucas 12:18), solo para escuchar a Dios decirle: "¡Necio!". Pablo lo establece como una ley espiritual: "El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará" (2 Corintios 9:6). Los fondos de emergencia de una iglesia nunca deben superar su inversión en la urgencia del evangelio.
6. El Problema: "Reemplazan la adoración genuina, el ayuno y la oración con actos de servicio. Hacer cosas para Dios se convierte en una prioridad mayor que pasar tiempo creciendo en el Señor y estando con Dios" (Hileman).
• Mi Observación:A la iglesia de Éfeso, que trabajaba arduamente y tenía doctrina correcta, Jesús le dio su advertencia más severa: "Has dejado tu primer amor" (Apocalipsis 2:4). El servicio que no fluye de una relación íntima con Dios se convierte en obras muertas. Es el "hacer" sobre el "ser". Dios prefiere nuestra devoción a nuestro servicio, pues la primera alimenta al segundo.
7. El Problema: "Quedan atrás mientras la comunidad se muda a otro lugar (desplazamiento a los suburbios, ciudades que se encogen, etc.)" (Hileman).
• Mi Observación:El mandato no fue "esperen a que el mundo venga a Jerusalén", sino "Id por todo el mundo" (Marcos 16:15). La iglesia debe ser misionera por naturaleza, lo que implica moverse hacia donde está la gente. Permanecer anclados a un lugar geográfico mientras el campo misionero se desplaza es desobedecer el impulso fundamental del evangelio. La iglesia no es una fortaleza estática; es un campamento móvil que sigue al Espíritu Santo hacia la cosecha.
Esta es una lista corta en comparación con todos los problemas adicionales que la SBC y otras denominaciones están enfrentando, incluyendo, como comentó un hermano, "factores culturales reales como el cambio en las actitudes hacia la religión, la polarización social y el aislamiento digital".
Por: Dr. Jose D. Diaz Perez


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